Fábula
El CONEJO Y EL MONO
Autor: Daniel Bautista Hernández
Érase una vez un conejo que saltaba entre el sacate de un monte, muy contento saltaba y saltaba, en eso no se dio cuenta que había una trampa y cayó en ella. Muy triste el conejo pensó que era su final, entonces de la nada aparece un mono que se empezó a burlar de el porque no podía salir del hoyo por más que saltaba y saltaba. El conejo le pidió ayuda pero el mono no quiso ayudar al conejo y siguió su camino.El CONEJO Y EL MONO
Autor: Daniel Bautista Hernández
En eso el conejo se puso muy furioso y comenzó a saltar, de coraje pego un salto que logró salir del hoyo pero muy enojado y siguió su camino.
Al paso de un rato vio en una trampa que el mono estaba desesperado por salir. El mono le solicito ayuda al conejo pero este estaba muy enojado y no quiso ayudar siguiendo su camino. Más adelante el conejo más tranquilo reflexionó sobre cómo el sufrio estando atrapado entonces volvió para ayudar al conejo. El conejo volvió y ayudó al mono y este le agradeció con un abrazo y ofreciendo su amistad.
“ La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”
Leyenda
Cuentan la leyenda que aproximadamente unos 38 años atrás en una comunidad llamada Santa Martha Hula casi al anochecer llegó una señora vestida de negro y cargando un costal, muchas personas tenían curiosidad de saber quien era esa persona y la comenzaron a seguir. La señora tenía un aspecto como la de una bruja porque vestia de negro con una cara horrible unas manos anormales y unas uñas que parecían garras. La gente de la comunidad aviso a los pueblos vecinos sobre la llegada de esta señora ya que tenía una actitud sospechosa. Así la siguieron hasta el monte, al anochecer la señora saco un comal e hizo lumbre sin tener leña e hizo tortillas sin llevar masa la gente asombrada y asustada por lo que hizo la mujer. La gente católica acudieron al lugar para rezar ante ella. Algunas personas decían que la encarcelaran o la amarran otras solo veían lo que podía hacer. La señora dijo algo que dejó con miedo a todos, ella dijo que un día vendrá su hermano a la comunidad y cuando eso pase el agua de los manantiales, arroyos y ríos se convertiría en sangre. Al amanecer un grupo de personas quiso encaminar a la señora para comprobar que saliera de la comunidad pero era inútil porque la señora caminaba muy rápido y entre el monte, así es como se fue y nunca más volvió.




